China muestra cómo la transferencia de tecnología transforma por completo la industria automotriz. Durante años, extranjeros instalaron plantas en China para producir autos y componentes, abriendo la puerta a que ingenieros locales aprendieran procesos avanzados de diseño, electrónica y control de calidad. Con ese conocimiento, empresas como BYD y Geely pasaron de ensamblar para otros a desarrollar sus propios vehículos, especialmente eléctricos, integrando baterías de litio, software y sistemas de asistencia al conductor. Hoy, marcas chinas venden autos en Europa y América Latina, compitiendo en precio e innovación, y presionando a las armadoras tradicionales a acelerar su propia transición tecnológica. Demostrando que, cuando la transferencia de tecnología se combina con inversión, talento e infraestructura, puede cambiar la posición de un país en las cadenas globales de valor. ¿Y tú consideras China es un ejemplo a seguir o un país basado en copiar tecnologías?

RV

© 2026 Rocío Verdeja García. Publicado por el Laboratorio de Innovación en Sustentabilidad Biológica (LISB) con cesión de derechos de autor.