La innovación se ha convertido en un factor estratégico para definir la competitividad de los países en el contexto global. En economías emergentes como China y México, esto se observa en la manera en que han vinculado inversión, tecnología y cadenas de valor automotrices durante los últimos 20 años. China construyó su liderazgo en vehículos eléctricos combinando subsidios, apertura controlada a capital extranjero y fuertes inversiones en I+D: el mercado chino de autos eléctricos rondaba los cientos de miles de millones de dólares hacia 2024 y mantiene tasas de crecimiento anual de doble dígito. México, también emergente, ha seguido una trayectoria distinta pero complementaria. En 2025 acumuló inversiones automotrices por montos cercanos a los diez mil millones de dólares, distribuidas en más de doscientos proyectos, lo que evidencia una apuesta continua por manufactura, automatización y modernización de plantas.

En los últimos 20 años, China y México muestran, con números, cómo la innovación ligada a la inversión transforma la competitividad. China construyó su liderazgo en vehículos eléctricos combinando subsidios, apertura controlada a capital extranjero y fuertes inversiones en I+D: solo el mercado chino de autos eléctricos se estima en unos 0.62 billones de dólares en 2024 y podría superar 1.12 billones en 2029, con una tasa anual cercana a 16.6%. En 2025, BYD rebasó a Tesla con alrededor de 2.25 millones de vehículos eléctricos vendidos, y las marcas chinas concentraron más de la mitad de las ventas globales de este segmento, consolidando su salto desde una economía emergente hacia potencia tecnológica.

México por su parte, ha aprovechado la última década para consolidarse como hub manufacturero automotriz. Entre enero y diciembre de 2025 registró 204 proyectos de inversión automotriz por 9,263.89 millones de dólares, aunque con una caída de 61.38% en monto frente a 2024 y ligera alza en número de proyectos, reflejando inversiones más selectivas y orientadas a manufactura avanzada y componentes eléctricos. Solo en el primer semestre de 2024, la inversión china en el sector automotriz mexicano alcanzó 2,200 millones de dólares, equivalente a 18.3% de la inversión total, con 36.4% de ese capital dirigido a proyectos de electromovilidad.

Además, entre 2019 y 2023 las empresas automotrices chinas anunciaron 32 inversiones “greenfield” en México, elevando su participación estimada en la industria automotriz-autopartes mexicana de alrededor de 5.1% (2013–2017) a 10.5% (2018–2022). Estos datos ilustran cómo, en dos décadas, China ha pasado de competidor de bajo costo a exportador de tecnología, mientras México transita de plataforma maquiladora a nodo clave en cadenas de valor avanzadas, aunque con desafíos para ampliar su base propia de innovación.

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© 2026 Rocío Verdeja García. Publicado por el Laboratorio de Innovación en Sustentabilidad Biológica (LISB) con cesión de derechos de autor.