Cuando se habla de pandemias, casi siempre pensamos en hospitales, cubrebocas y personas. Sin embargo, en el mundo animal también existen virus capaces de propagarse rápidamente y alterar ecosistemas completos. Uno de ellos es el virus de la enfermedad hemorrágica del conejo (RHDV), que puede provocar muertes súbitas en cuestión de horas. Aunque no representa un riesgo para las personas, su impacto ecológico sí puede ser enorme. Cuando las poblaciones de conejos disminuyen de forma drástica, muchos depredadores pierden una fuente esencial de alimento y se altera el equilibrio natural entre especies. En otras palabras, la pérdida de un animal pequeño puede desencadenar efectos mucho mayores en el ambiente. Por eso, vigilar estas enfermedades no solo ayuda a proteger a una especie, sino también a conservar la estabilidad de los ecosistemas.

JC

© 2026 Jose Luis Chavelas Reyes. Publicado por el Laboratorio de Innovación en Sustentabilidad Biológica (LISB) con cesión de derechos de autor.